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vaginismo

Vaginismo, qué es y cómo tratarlo

El vaginismo es un problema que provoca espasmos musculares en el piso pélvico, lo que puede hacer el sexo doloroso, dificultar exámenes ginecológicos e incluso volver casi imposible la colocación de un tampón.

La contracción de los músculos es lo que genera esta dificultad y, al ser involuntaria, es imposible de prever y controlar en el momento, algo que genera una gran incomodad en la persona que lo padece.

Estos espasmos musculares involuntarios en la vagina pueden además provocar que la respiración se detenga y un dolor extremo.

Los músculos afectados generalmente son los músculos pubococcígeos, responsables de la micción, el orgasmo, las deposiciones, el parto y el sexo.

A pesar de que esta condición provoca inconvenientes que parecen ser insorteables, existe un tratamiento para el vaginismo. Conoce mas detalles aquí…

 

Tipos de vaginismo

Hay diferentes tipos de vaginismo, y pueden afectar a las mujeres en diferentes estadios de su vida. Aquí te los decimos:

Vaginismo primario

El vaginismo primario es permanente y el dolor está instaurado de forma permanente, a tal punto que es muy complicado utilizar tampones o asistir a una consulta ginecológica.

Las personas lo experimentan generalmente cuando tienen relaciones sexuales por primera vez, cuando su pareja no puede insertar el pene por la contracción de los músculos pubococcígeos.  Al detener el intento de penetración, el dolor cesa.

Vaginismo secundario

Este tipo de vaginismo tiene lugar cuando la mujer ya ha tenido relaciones sexuales de forma normal, es decir, a diferencia del tipo anterior, no estuvo siempre presente. El vaginismo secundario puede ocurrir en cualquier edad y de manera repentina.

Generalmente, los desencadenantes de este vaginismo pueden ser una infección, la llegada de la menopausia, eventos traumáticos, una enfermedad, problemas con la pareja, un parto o incluso una cirugía.

Incluso si se tratan las afecciones que disparan este cuadro, el dolor y la contracción pueden permanecer.

Vaginismo global

En este caso, el vaginismo está siempre presente, y solo basta una situación u objeto para activarlo.

Vaginismo circunstancial

El vaginismo circunstancial ocurre en situaciones específicas, es decir, puede ocurrir únicamente durante las relaciones sexuales, y no en un examen con un ginecólogo, por ejemplo.

Síntomas del vaginismo

Los síntomas de vaginismo pueden variar en función de quien lo padece, pero entre los síntomas más comunes se encuentran:

  • Relaciones sexuales dolorosas
  • Penetración imposible de concretar
  • Molestias o dolor al colocar tampones
  • Dolores durante chequeos ginecológicos de rutina
  • Espasmos musculares o problemas para respirar durante el sexo
  • Ardor vaginal durante las relaciones sexuales
  • Evitar los encuentros sexuales con el fin de no experimentar síntomas desagradables.

Causas del vaginismo

Las causas del vaginismo son tan diversas como propias de cada persona, y abarcan algunas de estas cuestiones:

  • Temor al embarazo
  • Problemas en las relaciones
  • Relaciones abusivas
  • Eventos traumáticos que pueden o no ser de carácter sexual
  • Ansiedad o culpa
  • Exposición durante la niñez
  • Parto
  • Menopausia
  • Infecciones del tracto urinario
  • Infecciones vaginales fúngicas
  • Cirugías
  • Lubricación insuficiente
  • Cáncer
  • Efectos adversos de distintas medicaciones.

Causas del vaginismo

Para obtener un diagnóstico de vaginismo, es necesario acudir a una consulta médica, donde el especialista examinará la zona pélvica y, en caso de ser necesario, derivará a la paciente a otro profesional.

Es importante descartar siempre una infección vaginal antes de pasar a otras posibles causas, y con el tratamiento se buscará reducir los espasmos de los músculos y el miedo al dolor.

Asimismo, se buscará trabajar cualquier otro miedo o inseguridad que dispare el vaginismo.

Los tratamientos para vaginismo incluyen ejercicios de Kegel para fortalecer el suelo pélvico y asesoría para un mayor conocimiento de la anatomía propia y las respuestas corporales.

También se recomiendan ejercicios sobre las emociones que provocan el vaginismo y aquellas que este mismo acarrea, ejercicios para reducir la sensibilidad a la penetración e incluso ejercicios para contribuir a la dilatación durante las relaciones sexuales.

Tratar el vaginismo repercutirá de manera muy positiva en la mujer a nivel personal y, en consecuencia, a nivel de pareja, mejorando incluso las relaciones sexuales y contribuyendo al bienestar personal, sin dolor ni molestias.

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